La Cena en el Nuevo Testamento

de Hugo Monroy

 

Los recuerdos mas vividos de mi infancia espiritual están localizados alrededor de la mesa del Señor. Si yo la estaba repartiendo sentía la tensión de tener que conocer a todos los bautizados y los no bautizados que estaban en el servicio. Un visitante que no era bautizado no podía participar de la mesa de comunión. ¿Cómo olvidar a los hermanos recién bautizados que no mordían "el cuerpo del Señor?". Generalmente cuando íbamos de visita a otra congregación en las tardes, nunca uno participaba de la cena debido a que ya había participado en la mañana. ¿Y eso de celebrar la cena en un día que no fuera del Señor? Pues eso ni se nos ocurría. El recuerdo mas vivido que tengo se remonta a comienzos de los anos 80s. A otros jóvenes y a mi se nos ocurrió ir a conocer a unos misioneros que recién habían llegado a comenzar una nueva congregación en nuestra ciudad. Jim Richard (¡el Señor lo tenga en su Gloria!) y otros misioneros habían llegado a romper nuestra rutina Congregacional. Ellos estaban establecidos en el barrio Kennedy de Bogota. Nosotros en la vecina localidad de Bosa. Así que fuimos a ver que estaban haciendo los misioneros y como era la iglesia. Cuando Jim me paso el plato del pan, muy pronto con la cabeza le hice la señal de rechazo, ¿acaso el no sabia que yo ya había participado en la mañana? La cara de sorpresa que puso me dejo pensando que quizás yo no había sido instruido bien acerca de esta materia tan importante. Eso me llevo a estudiar y reconsiderar el tema a lo largo de los anos.

Lo primero que hay que observar en el nuevo testamento es eso mismo que vimos en el antiguo. Cuando hay conflictos entre las personas, ellos establecen una comida de reconciliación en donde hacen sus votos de paz y hasta se declaran parientes aun en casos donde no hay nexos comunes de sangre. Un ejemplo claro lo vemos en la parábola del hijo prodigo. El padre celebra la vuelta de su hijo con un banquete de reconciliación. Por su puesto el hijo mayor no desea la reconciliación pues no la considera justa (normalmente la parte que busca la reconciliación tiene que ofrecerse a restituir la deuda o pagar por el daño que ocasionó y también pagar por los gastos de la comida de reconciliación) Él prodigo como sabemos no tiene nada que ofrecer, por eso no viene buscando reconciliación sino perdón. Él esta dispuesto a conformarse con el papel de siervo. La bondad del padre por ello es destacada.

Un segundo lugar donde vemos la reconciliación en acción es en Juan 21. Allí se narra la reconciliación entre Jesús y Pedro. Lo primero que presenta el pasaje es a Pedro volviendo a su antigua profesión de pescador. Quizás en cierta forma estaba abandonando el ministerio de la palabra. Aceptando su caída y en resignación volviendo a lo que sabia hacer. Es ahí donde Cristo se presenta, y aunque no lo reconocen sino por el milagro, les pregunta si tienen que comer. Enseguida Jesús organiza un desayuno de reconciliación en el cual Pedro es el principal invitado. Es por ello que Jesús es quien cocina y el que ofrece la comida, y después de comer se dirige a Pedro (como en las palabras de reconciliación en las comidas conciliatorias) El Señor le pregunta 3 veces si lo ama y luego lo comisiona otra vez a pastorear a sus corderos. Este es un ejemplo de restauración al ministerio echo por el mismo Señor.

La cena en el nuevo testamento es ciertamente la cena que el Señor ofrece a sus hijos cada primer día de la semana. El Señor nos ofrece reconciliación. Él lo ha hecho todo, en el antiguo testamento el israelita ofrecía el sacrificio de reconciliación, el Señor ofrecía la reconciliación. En el nuevo testamento el Señor ya lo hizo todo. El mismo ha ofrecido el sacrificio, una sola vez y para siempre (Hebreos 9:11-12). El también ofrece la cena y el perdón. A mí me toca venir y aceptar o rechazar la paz que él me ofrece.

Ciertamente que no puedo venir de cualquier manera a esta cena. Pablo, haciendo un comentario sobre Levíticos 7:20-21 nos dice de venir preparados a tomar la cena del Señor 1 Corintios 11:17-33. Las preguntas entonces ya no son las que me hacia al comienzo de la vida Cristiana, tales como si puedo participar dos veces de la cena en el mismo día o si lo puedo hacer otro día y preguntas por el estilo. Las preguntas mas bien tienen que ver con la santidad de Dios y la forma como me acerco a su presencia. En cuanto a si necesito de su reconciliación cada semana, la respuesta es claro que la necesitare hasta que el venga.

 

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