Buscando La Tierra Prometida

de Dan Coker

 

La emigración es un fenómeno que usualmente viene como consecuencia de cierta crisis, y a veces esta situación de urgencia produce un ambiente en el cual hasta varios hechos heroicos se han realizado. En las Américas, figuran como grandes ejemplos de la emigración europea La República Oriental del Uruguay y Los Estados Unidos de América. De esta última, el presidente John F. Kennedy dijo: "Somos una nación de inmigrantes." Pero no es sólo un hecho de la modernidad; hace siglos, los antepasados de los indígenas americanos cruzaron tierras heladas y mares bravos en busca de "algo mejor."

El tener una nueva oportunidad es casi siempre bueno, bienvenido y restaurante. Y no es la sencilla noción que "el pasto es más verde al otro lado del alambrado;" en realidad, es la renovación del ser que anhela iniciar una nueva vida con entusiasmo, esperanza y energía. Claro, el estar en un nuevo lugar no garantiza que uno va a avanzar rápidamente en él, pues hay varios factores que determinan esto: oportunidad, preparación personal y la actitud de la persona que quiere restablecerse bien.

Hay una historia de un inmigrante europeo que buscaba empleo como chofer de ómnibus en la ciudad de Nueva York, pero tuvo un gran problema personal que le prohibió sacar la necesaria libreta (licencia) para manejar-era analfabeto. Resultó que tuvo que contentarse con vender periódicos. Pero, en contraste con algunos, ese inmigrante no se excluyó de las posibilidades para el avance aún dentro de su profesión tan "humilde." Poco a poco, convirtió su pequeño negocio en una cadena de librerías que vendían periódicos, revistas y libros en los idiomas español, francés, portugués e inglés. Su gran éxito atraía a ciertos notables de la comunidad. Un día, los más exitosos de Nueva York le brindaron un homenaje por sus muchos logros y, durante el transcurso del mismo, el maestro de ceremonias hizo la siguiente pegunta retórica: "¿Qué hubiera hecho esta gigantesca figura si hubiese podido leer?" Pero, el agasajado tuvo una inesperada respuesta: "Obviamente, yo hubiera sido un chofer de ómnibus."

Bueno, manejar un ómnibus es un trabajo honrado y contribuye mucho al bienestar social, tanto del residente de la campaña como del residente urbano. El punto principal no es que un trabajo sea considerado mejor o más lucrativo que el otro. Al contrario, la deseada lección se saca de la verdad expresada por el inmigrante: es decir, a veces podemos hacer aún más con nuestras "limitaciones" que hubiéramos hecho con nuestros "talentos." Pero éstos tienen que ser canalizados en la dirección apropiada con entusiasmo, propósito, esperanza y fe en nosotros mismos-sin olvidarse del Señor quien nos creó y nos formó a su imagen, haciéndonos copartícipes en la naturaleza divina. Ésta es la habilidad extraordinaria que es dada a todos los hombres, pero usada por muy pocos de ellos. El estar en comunión con el Creador en todo lo que hacemos puede convertir nuestro viaje a tierras nuevas en un peregrinaje a tierras celestiales.

"Por medio de estas cosas nos ha dado sus promesas, que son muy grandes y de mucho valor, para que por ellas lleguen ustedes a tener parte en la naturaleza de Dios" . . . (2P 1:14). "Pero nosotros esperamos el cielo nuevo y la tierra nueva que Dios ha prometido, en los cuales todo será justo y bueno" (2P 3:13). -palabras del Apóstol Pedro, escritas a los desterrados por causa de la persecución.

 

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